martes, septiembre 27, 2022
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¿Se vale todo en el juego político?

Aunque fuera de los círculos académicos el premio Nobel de Economía 1994, el estadounidense John Nash, no era muy conocido popularmente, pero la película biográfica A Beautiful Mind (2001), protagonizada por Russell Crowe, cambió el panorama.

Nash es notable por sus contribuciones al desarrollo del marco analítico y la teoría de juegos, una rama de la economía que estudia las decisiones en las que, para que un individuo tenga éxito, debe tomar en cuenta las decisiones tomadas por el resto de las personas que intervienen en la situación.

Dichas decisiones requieren una evaluación de riesgos y beneficios que conlleven a tomar la mejor resolución.

¿Se puede aplicar la teoría de los juegos de Nash al juego político?

Tomando en cuenta que un proceso comicial es un esfuerzo organizado para influir en la toma de decisiones colectivas, los expertos dicen que sí.

Es innegable que el ambiente electoral con miras a los comicios de medio mandato, el 8 de noviembre, se caldea cada vez más, dado que ambos partidos han dejado en claro que la meta es ganar a costa de lo que sea.

Según diferentes encuestadoras, los demócratas han aumentado sus posibilidades para las elecciones intermedias con alrededor del 71 % de probabilidades de conservar el Senado y un 29 %, para mantener la mayoría en la Cámara de Representantes.

Estas buenas noticias estarían ligadas a la reducción de precios de la gasolina, la reciente subida de popularidad del presidente Joe Biden y la anulación de Roe versus Wade, que desde 1973 garantizaba el derecho al aborto en el país, y que su anulación, por parte de la Corte Suprema de Justicia, ha energizado la base demócrata.

“Pero ¿cuán optimistas deben sentirse los demócratas sobre las elecciones intermedias?” se preguntó Benjamin Wallace-Wells en un artículo publicado en The New Yorker, dado que todo puede cambiar en favor o en contra.

Según la encuestadora FiveThirtyEight, hay preocupación entre los liberales consultados de que las encuestas sobrevaloren nuevamente las posibilidades demócratas como lo hicieron en, 2016 y 2020.

Agitando las aguas como siempre, se encuentra el expresidente Donald Trump, quien advirtió hace poco de los «problemas» que habrá si el Departamento de Justicia decide acusarlo en base a la Ley de Espionaje de 1917, por tener documentos clasificados en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida.

Si bien el expresidente negó que estuviera incitando a la violencia, su aviso resumió el dilema que enfrenta la administración de Joe Biden.

Luego de la redada del FBI a la residencia de Trump en Florida, el asunto se ha convertido en un kilombo político que tendrá un gran impacto tanto en las elecciones intermedias como en las presidenciales de 2024.

El aviso de Trump probablemente sea realista y el Departamento de Justicia debe demostrar que está actuando por motivos legales y no políticos.

En tanto, el fallo de la jueza de Distrito Federal, Aileen Cannon, para que un perito especial examine más de 10.000 documentos incautados en la residencia de Trump, obstaculiza la investigación del FBI.

Curiosamente, la jueza Cannon ha estipulado que el perito seleccionado, el juez Raymond Dearie, debe completar su investigación dentro de 90 días.

La administración tiene la intención de apelar dado que la fecha límite es el 30 de noviembre, que será tres semanas después de las elecciones de medio mandato.

Sin embargo, el nombramiento de un experto legal externo es una movida necesaria y el juez elegido tiene tanta experiencia en el campo de seguridad nacional, que ambas partes aprobaron esta selección.

¿Están ambos partidos en el juego del punto muerto donde ambos jugadores prefieren la defección mutua a la cooperación?

Otro tema no menos controversial ha sido el relacionado con el gobernador de Florida, Ron DeSantis, quien envió dos aviones con solicitantes de asilo, en su mayoría venezolanos, a Martha’s Vineyard, en Massachusetts.

Una medida que provocó reacciones encontradas y levantó la sospecha sobre si De Santis está contando con lanzarse a las presidenciales, acariciando los oídos republicanos

¿Está DeSantis coqueteando con Donald Trump o con la disidencia en el Partido Republicano?

El concepto de la teoría de los juegos se aplica a muchas disciplinas y no sólo se sustenta en el conflicto y el combate, que también puede ayudar a cooperar. Solo resta ver qué vía toma la política de cara a las próximas elecciones, aunque es posible que ya todos sepamos la respuesta.

Fuente: Diario las Américas

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